Vie 19 de Abril 2019

21 días de dar felicidad | Día 12: Una rica cena para las personas sin hogar del Centro Histórico

Uno de los momentos más impactantes que ha vivido Rafael Ozaeta, durante sus labores de ayuda al prójimo, ha sido ver a un niño que peleaba con un zanate por un pedazo de naranja.

Por Miguel Barrientos y Juan Carlos Rivera

Varios grupos de personas sin hogar pernoctan en las calles del Centro Histórico, donde Rafael Ozaeta y sus amigos voluntarios acuden con alimentos cada miércoles. (Foto Prensa Libre: Juan Carlos Rivera)
Varios grupos de personas sin hogar pernoctan en las calles del Centro Histórico, donde Rafael Ozaeta y sus amigos voluntarios acuden con alimentos cada miércoles. (Foto Prensa Libre: Juan Carlos Rivera)

Ozaeta, de 55 años, es colaborador del grupo de intercesión de la Parroquia San Pablo Apóstol, en la colonia Centroamérica, zona 7 de la capital.

Durante unos 35 años se ha involucrado en las labores de ayuda que emprendió junto a su esposa, Ana Consuelo de Ozaeta, quien falleció hace 14 años. Desde entonces, Rafael ayuda con la organización en el grupo.

Los miércoles, los voluntarios llevan cena a las personas sin hogar que pernoctan en el Centro Histórico, pero esa no es la única actividad en la que participan.

“El Señor me ha bendecido a mí bastante y hay que dar un poquito de eso. Es una labor de varias personas. Yo ayudo a dirigir las actividades con mi familia. Las personas sin hogar ya nos conocen, hay alcohólicos, drogadictos y todo tipo de casos que la gente no quisiera ni ver”, detalla Ozaeta.

“Les llevamos una cena formal, no solo pan dulce y café. Caldo de frijol con arroz, huevos duros, tortilla, pan, un vaso de Incaparina, y a veces pasta. Cuando se puede logramos producir más de 200 raciones”, detalla Rafael.

El resto del mes, llevan ayuda a los adultos mayores de una casa hogar ubicada en la colonia Bethania y a un grupo de niños desnutridos. Además, para Nochebuena, se organizan y llevan regalos, ropa y tamales navideños a familias que viven en el vertedero de la zona 3.

Varios grupos de personas sin hogar pernoctan en las calles del Centro Histórico, donde Rafael Ozaeta y sus amigos voluntarios acuden con alimentos cada miércoles. (Foto Prensa Libre: Juan Carlos Rivera)

“Hace muchos años, buscábamos con mi esposa una iglesia en la zona 3, donde iba a predicar. Llegamos cerca del vertedero de basura, en la puerta donde entran los camiones, cuando mi esposa pidió que detuviera el vehículo”, relata Ozaeta.

“Mi esposa bajó y se dirigió hacia un niño que se estaba peleando con un zanate, por un pedazo de naranja. Ella le habló al niño y le preguntó por sus papás. Lo llevamos a desayunar y así surgió la idea de llevar ayuda a las personas del vertedero”, recuerda Rafael.

Desde entonces, se reúnen cada 24 de diciembre en una gasolinera ubicada en la calzada Roosevelt y 39 calle a las 6 horas, para reunir lo que llevarán a las personas del lugar.

La cena que reciben las personas beneficiadas varía cuando el grupo de voluntarios tiene mejores posibilidades. (Foto Prensa Libre: Juan Carlos Rivera)

Hace falta amor

“Gracias a Dios hay gente que nos ayuda, porque hacen falta muchas manos”, agrega Rafael, quien señala que además de aportes económicos, necesitan voluntarios, pues a la mayoría de la gente no le gusta ir a ayudar.

“Yo invito a muchos, pero no quieren, porque dicen que no les gusta estar con adultos mayores, niños o personas sin hogar”, asegura.

A la gente le hace falta amor para involucrarse en labores de ayuda social, señala Rafael. “Todo esto se hace por amor al prójimo y amor a Jesús, no hay otra manera. Dios es el que toca corazones”, añade.

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