Mie 12 de Diciembre 2018

21 días de dar felicidad | Día 2: Un poco de cariño puede cambiar la vida de alguien

La vida no ha sido fácil para Sandra Martínez, pues durante los últimos años se ha dedicado a lavar y planchar ropa ajena en Asunción Mita, Jutiapa, y lo poco que gana le sirve para llevar algo de comida a sus seis hijos, pero no ha podido salir de la extrema pobreza en la que vive.

Por Julio Román y Juan Carlos Rivera

Sandra Martínez y Lesly Orellana conversan en la casa de la primera, luego de compartir  con ellos unos alimentos. (Foto Prensa Libre: Juan Carlos Rivera)
Sandra Martínez y Lesly Orellana conversan en la casa de la primera, luego de compartir con ellos unos alimentos. (Foto Prensa Libre: Juan Carlos Rivera)

No tiene un trabajo fijo, recorre las calles de ese municipio en busca de alguna persona que le dé la oportunidad de lavar o planchar ropa. Nada es seguro y cada día sale con la esperanza de ganar los suficiente para alimentar a sus hijos, que la esperan en casa, en el barrio Prolac.

Hace unos años, ella decidió separarse de su esposo, pues les daba mala vida a ella y a sus hijos, cuyas edades oscilan entre los 3 y los 15 años. Se quedó sola con los niños y se fue a vivir a un terreno que le heredó su mamá, en el que solo hay un cuarto y una cocina construidos con lámina.  Así comenzaron su nueva vida, pero no ha sido fácil.

En la cocina tienen algunos utensilios y preparan los alimentos en un poyo. Comen juntos en el cuarto en donde no hay nada más que dos camas y una hamaca.

Sandra dice que tiene algunos clientes que llegan a su casa para darle trabajo de lavado y planchado, pero ella no se conforma y sale a ofrecer sus servicios, pues sabe que si no trabaja no tendrá nada que darles de comer a los niños.

El poco dinero que gana Sandra lo utiliza casi exclusivamente para comida y pagar algunos gastos de la casa. La mayoría de veces no tiene para comprarles ropa o zapatos a los niños y algunos vecinos la apoyan con ropa usada.

Los recursos económicos no dan para más y por eso los niños no estudian. Algunos de los de mayor edad trabajan en el campo para ayudar a su mamá.

Un ángel en su vida

 

Lesly Orellana es una maestra de la localidad y se enteró de las condiciones de vida de la familia Martínez, por lo que decidió ayudarla con un poco de víveres.

Unos amigos le contaron la historia de Sandra y sus hijos y decidió ayudarlas. Aprovechando el programa #21DíasDeDarFelicidad de Prensa Libre, visitó a la familia y compartió con ellos para conocer más de su historia e identificar en qué podía ayudarlos.

“Ver las condiciones precarias en las que viven estas personas impacta. No cuentan con las mínimas condiciones para sobrevivir. Lo poco  que gana doña Sandra lo usa para comprar comida y  no tienen para nada más. La ropa la obtiene gracias a la caridad de algunos vecinos, pero no la pasan bien”, dijo Orellana.

Fue por ello que juntó víveres y algunas otras cosas y la llevó a la casa de la familia Martínez.

“Me impactó lo que me dijo uno de los niños. Me agradeció por la comida y me aseguró que ese día no habían comido nada. No necesitamos hacer grandes cosas para hacer feliz a alguien”, explicó Orellana.

Lesly Orellana expresó que seguirá apoyando a esta familia. Hará contactos con personas y empresas para tratar mejorar su condición de vida.

“No se qué voy a hacer, pero vamos a buscar la manera de apoyar a esta madre y a sus seis hijos. Debemos ser un ejemplo y mostrar compasión por las personas”, concluyó.

 

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