Mie 12 de Diciembre 2018

21 días de dar felicidad | Día 4: Sueños que llevan amor y alegría

Uno de los mayores deseos de Hugo Mazariegos era llevar momentos de alegría a un hogar de adultos mayores, pero la vida no se lo permitió y por eso su familia decidió honrarlo y así también brindar amor a quienes lo necesitan.

Por Miguel Barrientos y Fernando Magzul

El Hogar Senilia está ubicado en la colonia Tikal 2, zona 7 de la capital, donde permanecen unos 13 adultos mayores.
El Hogar Senilia está ubicado en la colonia Tikal 2, zona 7 de la capital, donde permanecen unos 13 adultos mayores.

“Mi papá falleció en marzo último. Uno de sus amigos nos contó que su sueño era visitar un hogar de abuelitos, así que cuando nos enteramos nos conmovió la idea”, relata Carlos Mazariegos, uno de sus hijos, quien junto a su familia se organizaron para ir al Hogar Senilia, en la colonia Tikal 2, zona 7 de la capital.

En el lugar hay unos 13 adultos mayores, quienes fueron sorprendidos con alimentos y la compañía de la familia Mazariegos.

“Es duro, es impactante cómo han sido abandonados los abuelitos y la forma en la que ellos fueron a parar a estos lugares”, relata Carlos, quien detalla que vio la oportunidad de hacer realidad el deseo de su padre cuando vio la convocatoria para voluntarios de los 21 Días de Dar Felicidad.

Dos adultos mayores del Hogar Senilia conversan con Carlos Mazariegos, quien realiza el sueño de su padre.

“Fue una visita con mucho sentimiento. Encontramos muchos valores que nos impactaron. Lo que mi papá quería era darle calidad de vida a los abuelitos”, agregó.

Una de las experiencias que le dejaron mayor satisfacción, y algunas lágrimas a Carlos, fue cuando uno de los adultos mayores lo confundió con un familiar.

“Tuve la oportunidad de compartir con los abuelitos que estaban en silla de ruedas. Uno de ellos se levantó, porque pensó que era algún familiar cercano. Me empezó a hablar de algunas cosas personales, y no me soltaba, fue algo muy emotivo”, recuerda Carlos.

Carlos Mazariegos y su familia comparten con adultos mayores, con quienes conversaron y degustaron alimentos.

Agradece

“Debemos reflexionar y no abandonarnos como personas, como familias. Hay que tener unión familiar y tratar de recuperar los valores que se han perdido en el hogar, para que no se den estas situaciones”, indica Mazariegos.

“Le agradezco a mi papá por los valores que me inculcó desde pequeño. No se han perdido. Eso es lo principal. Le agradezco por el ejemplo de vida”, dijo Carlos, quien añadió que se comprometieron a planificar otras visitas para compartir más tiempo con los adultos en el hogar.

“Estas son oportunidades que no debemos perder y que nos permiten acercarnos con nuestro yo interno y mejorar cada momento de nuestra vida”, finalizó Mazariegos.

 

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