Vie 19 de Abril 2019

21 días de dar felicidad | Día 8: La diversión que revive las ganas de seguir siendo niños

Todos los días a eso de las 8 horas, en el parque de San Carlos Sija, Quetzaltenango, se oyen las risas de un grupo de jóvenes. Hablan, hacen bromas y luego de unos minutos se dispersan. Son menores de edad que trabajan como lustradores en ese lugar.

Por Julio Román y Mynor Toc

La familia Rodas Escobedo, y varios colaboradores, durante la convivencia con menores lustradores que trabajan en el parque de San Carlos Sija, Quetzaltenango. (Foto Prensa Libre: Mynor Toc)
La familia Rodas Escobedo, y varios colaboradores, durante la convivencia con menores lustradores que trabajan en el parque de San Carlos Sija, Quetzaltenango. (Foto Prensa Libre: Mynor Toc)

Son 16 menores de entre 7 y 17 años  originarios de las comunidades San Antonio Sija y Pachuté, en San Francisco El Alto, Totonicapán. Coinciden en el parque de San Carlos Sija para trabajar, pues por distintos motivos han tenido que relegar su etapa de niños y adolescentes para adquirir responsabilidades mayores, llevar alimento a sus hogares.

La mayoría no estudia pues creen  que es mejor trabajar, porque además de colaborar económicamente a sus familias, también tienen la posibilidad de adquirir cosas propias.

María José Rodas Escobedo, una estudiante de Comunicación de Xela, vio en el programa 21 Días de Dar Felicidad la oportunidad de hacer algo por estos niños y junto a su mamá, Anelisse y su hermano Luis Renán decidieron darles un poco de alegría a los menores.

María José sabía que acercarse a los niños  no sería nada fácil, así que que un día llegó al parque de San Carlos Sija para observar cómo interactuaban. Se acercó a uno de ellos y conversó sobre diferentes temas.

La segunda vez platicó con otros jóvenes y poco a poco se ganó su confianza y  así logró hacerse su amiga y que les contaran sus sueños y desafíos.

Diversión a lo grande

Los jóvenes recibieron una invitación formal para asistir a un evento de recreación, en el propio municipio de San Carlos Sija. María José dice que le impactó ver las caras de alegría de los jóvenes al tener en sus manos ese pase a una diversión a lo grande.

La familia Escobedo y otros voluntarios llegaron y junto con los jóvenes participaron en  carreras de encostalados, saltaron la cuerda, participaron en juegos de mesa y gallina ciega. Luego, hubo una refacción y finalmente se repartieron regalos.

María José dice que su mayor alegría fue ver reír a los menores. “Estos niños merecen divertirse, pues tienen grandes responsabilidades que a veces les roban la ilusión de la infancia”, expresó.

Añadió que los niños se sintieron tan bien con la actividad, que uno de ellos tomó un micrófono que tenían y agradeció a todos por haberse tomado un tiempo para regalarles amor.

La familia Rodas Escobedo habló con los menores sobre la vida, su desafíos y sus sueños. (Foto Prensa Libre: Mynor Toc)

Parte de la convivencia también fue platicar con los niños y jóvenes sobre su vida y sus sueños.

Algunos expresaron que también acompañaban a sus padres a trabajar en el campo. La mayoría sabe lo importante que es saber defenderse en la vida y por eso relegan su diversión y escuela para aprender el oficio de sus padres. No conformes con eso, también van al parque a lustrar.

Otros de los jóvenes dijeron las condiciones de vida de las familias de sus comunidades ha obligado a muchas personas a migrar. Muchos de los jóvenes lustradores tienen como objetivo irse a vivir a Estados Unidos, pues creen que es la única forma de salir de la pobreza y extrema pobreza en las que viven.

Para la familia de Maria José esta actividad también los impactó y por eso quieren seguir apoyando a estos menores. En unas dos semanas tienen planificada otra actividad para llevarles alegría.

María José Rodas Escobedo entrega un regalo a uno de los lustradores. (Foto Prensa Libre: Mynor Toc)

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Día 2: Un poco de cariño puede cambiar la vida de alguien

Día 3: Sonrisas entre lienzos y pinturas

Día 4: Sueños que llevan amor y alegría

Día 5: Moñas que sujetan esperanzas y envuelven el regalo de la gratitud

Día 6: Amigas se unieron para dar cobijas al prójimo

Día 7: “Ver sus sonrisas no tiene precio”

Día 9: Una convivencia llena de amor y vida para niños con cáncer

Día 10: Dejaron su caja de lustre para recibir una sorpresa llena de comida, regalos y risas

Día 11: Familia comparte su amor con adultos mayores en casa hogar

Día 12: Una rica cena para las personas sin hogar del Centro Histórico

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